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Así es un día de mi vida con el agua

Última actualización 6 febrero, 2019

Bienvenidos una semana más a deagua. Esta semana, más que un artículo, queremos explicar una historia. Así es un día de mi vida con el agua es la historia de un día cualquiera en una región con problemas de abastecimiento de agua.

En esta historia se han cambiado nombres e imágenes. Lo que sí que es 100% real es lo que se explica en Así es un día de mi vida con el agua.

Mi historia con el agua
Mi historia con el agua

Así es un día de mi vida con el agua

Hola, me llamo Massoud, tengo 15 años y vivo en un pequeño poblado de 50 habitantes. No tenemos agua potable. Debemos ir andando cada día a buscarla, y si hay suerte, traerla a casa.

Aunque parezca mentira, esto ocurre hoy en día. No tenemos la suerte de tener agua en nuestras casas, por esto debemos ir a por ella. Voy a explicaros cómo es mi día a día para poder subsistir con el agua que conseguimos.

No tenemos agua
No tenemos agua

Voy a por agua!

Como cada día, me levanto pronto por la mañana. Mi primera tarea no es otra que ir a buscar agua para pasar el día. Es una tarea que realizo a diario, ya estoy acostumbrado a ella. Además, como voy andando, es como un paseo matinal.

Voy a coger el recipiente para el agua, que por cierto tuve que reparar ayer porque se me cayó al suelo y se rompió, y voy en búsqueda de agua. Hoy me he levantado con la sensación de poder conseguir agua un poco más cerca que ayer. Recuerdo que ayer tuve que ir más lejos ya que la laguna estaba bastante seca. Pero esta noche ha llovido y creo que habrá suerte.

Voy en búsqueda de agua
Voy en búsqueda de agua

El camino a seguir

Cada día hago el mismo camino, sigo los lugares donde he ido encontrando agua los días anteriores. Voy cambiando de sitio para que otra gente y los animales puedan tener la misma oportunidad que yo de utilizar esta agua.

Normalmente tardo entre 1 y 2 horas andando en llegar al punto donde puedo recolectar agua. El camino se hace largo y tedioso, y a veces peligroso. Aún recuerdo el día que una serpiente me picó en el pie y tuve que volver al poblado para curarme, y sin agua…

Durante el camino imagino lo que sería poder tener una fuente de agua más cerca, sería fantástico. Pero no es así. Me cuentan que la laguna que había cerca del poblado se secó y no se volvió a llenar, una pena.

Cada día hago el mismo camino
Cada día hago el mismo camino

He llegado!

Por fin! Después de 2 horas andando, con un calor sofocante, he llegado a una laguna. Hoy se me han adelantado. Ayer llovió bastante y ya había vecinos cogiendo agua. He decidido probar suerte más lejos.

Llego a la siguiente laguna, estoy sólo. Sólo se oyen los pájaros cantar y algún animal a lo lejos…a ver si no viene y puedo coger agua tranquilo. Si viene, y es un depredador deberé esconderme para que no me haga daño…

Me apresuro a recoger el agua con mi recién arreglado recipiente. Parece que el arreglo funciona, de momento aguanta. Veremos si aguanta durante el trayecto de vuelta.

Recojo agua con mi recipiente
Recojo agua con mi recipiente

El camino de vuelta

Ya tenemos el recipiente lleno, y aguanta! Ayer perdí bastante tiempo en repararlo y valió la pena. ¿Qué hubiera pasado si no lo hubiera reparado? Muy fácil, hoy no habría podido ir a por agua.

El camino de vuelta es más complicado. A parte de andar 2 horas más hasta el poblado, voy cargado con el agua. Además debo vigilar que no se me caiga al suelo, si no voy a perder el agua, puedo dañar el recipiente y habré perdido todo el tiempo invertido.

El camno de vuelta es más complicado
El camno de vuelta es más complicado

Por fin he llegado al poblado

Veo las cabañas de mi poblado. Este momento es el mejor de cada día. Llegar al poblado con el agua después de 4 horas andando es fantástico. Hoy ha ido todo perfecto, no me he hecho daño, he podido recolectar agua, el recipiente ha aguantado y he llegado sano y salvo a casa.

Es hora de dejar el recipiente dentro de la cabaña para que el agua se conserve mejor. No puedo permitirme el lujo de que se estropee. Sería muy frustrante para mí.

Llego al poblado
Llego al poblado

En mi vida con el agua su uso debe ser responsable

He logrado lo más complicado, traer agua. Pero ahora hay una cosa que es aún más difícil. Hacer que esta pequeña cantidad de agua me dure todo el día. Por este motivo, tengo que procurar de ser muy responsable con el agua.

No puedo permitirme malgastar ni una gota. Debo aprovecharla para lo estrictamente necesario. La utilizo para cocinar y para beber. Y si me queda algo al final del día, aprovecho para lavarme un poco. Ah, por cierto, que el agua que me sobra de cocinar, si puedo la aprovecho para mi aseo del final del día.

La verdad es que me apaño muy bien con la poca agua que tengo. Estoy orgulloso de cómo gestiono el consumo de agua durante el día. Recuerdo que al principio me costaba más llegar al final del día con agua en el recipiente. Ahora hasta puedo lavarme por las noches.

Ser responsable del agua que tengo
Ser responsable del agua que tengo

Mi vida con el agua cuando cae la noche

Así es un día de mi vida con el agua. El Sol se va, todo oscurece, en mi cabaña me acompaña un pequeño fuego y mi recipiente de agua. Hoy he gestionado bien el agua y me ha quedado un poco para limpiarme la cara y las manos. Me gusta hacerlo antes de dormir, así duermo mejor y puedo descansar para ir a por agua mañana temprano.

Tendré que madrugar un poco más, ya que hoy se me han adelantado y me ha tocado andar más hasta la siguiente laguna. Sueño en el día en que pueda dedicar mis mañanas a otros menesteres. Me gustaría poder tener un huerto y poder regarlo. Para luego coger los frutos. De momento se queda en esto, en un sueño. Igual que el sueño que tengo ahora que me hace dormirme al momento. Mañana será otro día igual o mejor que hoy.

El Sol se va, todo oscurece
El Sol se va, todo oscurece

Conclusiones

Massoud es un chico joven de 15 años. A diferencia de nosotros, el se pasa 4 horas de su día andando para ir a por un poco de agua. Además debe distribuir la poca que tiene durante todo el día para poder subsistir. Anda, lucha, trabaja y sufre para poder tener unos litros de agua para vivir.

¿Os imagináis que cada día que os levantárais debiérais ir a buscar agua a un lugar remoto? Ya os digo yo que no iríais ni en coche. Estamos muy bien acostumbrados a tener unos grifos en casa que nos proporcionan agua potable al instante.

Poneros en la piel de Massoud y pensad en el uso responsable que hace del agua que se gana a pulso. Y ahora pensad en el esfuerzo mínimo que hacemos nosotros para tener agua. Hay una diferencia abismal entre ambas…

Tenemos la costumbre de no dar valor a lo que abunda. En el caso del agua no abunda, pero lo percibimos así. El hecho de abrir un grifo y que salga agua nos hace pensar que es inagotable. Esto no es así, Massoud tenía agua en su poblado pero la laguna se secó. Esto puede pasar en cualquier punto del Mundo. Las fuentes de agua potable son finitas y podemos agotarlas o contaminarlas, lo que provocaría que no podríamos disfrutar de ellas.

Debemos valorar un poco más el hecho de disfrutar de agua potable a cualquier hora del día y en cualquier punto. Es una suerte que muchos no tienen!

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